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jueves, 2 de julio de 2015

Hilary Minc fustigando la llamada «tercera vía» y sus especulaciones


«La llamada «tercera vía», el camino intermedio entre capitalismo y socialismo, el camino del fortalecimiento de la democracia en su forma actual, y el intento de construir el socialismo en los campos, mientras se preserva al mismo tiempo en el campo la pequeña comunidad y la producción capitalista, sin duda no es ninguna «tercera vía». En realidad no es otra cosa, que la «primera vía», la vía del capitalismo, que haría que los elementos capitalistas entre los campesinos tuvieran en poco tiempo el triunfo sobre los intereses de los obreros. El carácter específico de nuestra vía es el movimiento hacia adelante del socialismo a través de la democracia popular. He ahí que sería un error el principio de pensar que el camino polaco al socialismo está por preservar intacto el presente sistema económico y social de la democracia popular, esto nos haría retroceder al capitalismo». (Hilary Minc; De una democracia popular en Polonia a una Polonia socialista; Discurso en el Pleno del Comité Central del Partido Obrero Polaco, abril de 1947)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

El contexto de la cita del marxista-leninista polaco Hilary Minc, parece estar conectado con la lucha contra teorizaciones revisionistas de tipo bujarinistas de Władysław Gomułka sobre que no era necesario pensar en una colectivización del campo, que el campo seguiría espontáneamente a la industria socialista de la ciudad, y que por tanto tarde o temprano el campo se volvería socialista. Hilary Minc se mantuvo en la posición leninista-stalinista de que mientras el campo estuviera en un mar de pequeños propietarios habría una base material para la reproducción del capitalismo, siendo pues menester, transformar tal situación bajo las colectividades y granjas estatales, esto es, los koljoses y sovjoses:

«¿Puede afirmarse que la pequeña economía mercantil campesina sea también, en esencia, un mismo tipo de economía que la producción socialista de la ciudad? Es evidente que no puede afirmarse tal cosa sin romper con el marxismo. De otro modo, Lenin no diría que «mientras vivamos en un país de pequeñas haciendas campesinas, el capitalismo tendrá en Rusia una base económica más sólida que el comunismo». Por tanto, la teoría de la «espontaneidad» en la edificación socialista es una teoría podrida, antileninista. (...) Por tanto, la teoría de la «espontaneidad» en la edificación socialista es una teoría antimarxista. La ciudad socialista sólo puede arrastrar consigo al campo, con sus pequeñas haciendas campesinas, implantando koljoses y sovjoses en el campo y transformando la aldea de un modo nuevo, al modo socialista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; En torno a las cuestiones de la política agraria de la Unión Soviética, 27 de diciembre de 1929) 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Hilary Minc sobre la dictadura del proletariado y su importancia central en el marxismo-leninismo


«La teoría de la dictadura del proletariado es la parte fundamental y central de la ciencia del marxismo-leninismo. Marx y Engels crearon la teoría de la dictadura del proletariado, establecieron teóricamente la necesidad de romper la máquina del Estado burgués y demostraron que, como resultado de la revolución proletaria, el contenido propio de la época de transición del capitalismo al comunismo sólo puede ser la dictadura del proletariado.

Este pensamiento fue continuando por Lenin, quién luchó implacablemente contra los intentos de los centristas y los revisionistas que trataban de distorsionar y borrar la teoría marxista sobre el Estado, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado:

«En efecto, si el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria, y si lo que constituye el contenido fundamental de la revolución proletaria es la dictadura del proletariado, resulta evidente que lo principal en el leninismo es la cuestión de la dictadura del proletariado, es el estudio de esta cuestión, es su fundamentación y concreción». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Cuestiones del leninismo, 1926)

Y como el camarada Stalin indicó acertadamente, Lenin introdujo nuevos elementos entorno a la dictadura del proletariado:

«Lo que Lenin aportó de nuevo en este problema fue que: a. descubrió el poder de los soviets como la mejor forma estatal de la dictadura del proletariado, utilizando a este propósito la experiencia de la comuna de París y de la revolución rusa; b. desarrolló la fórmula de la dictadura del proletariado desde el punto de vista del problema de los aliados de éste, definiendo la dictadura del proletariado como forma específica de la alianza de clase del proletariado, que es el dirigente, con las masas explotadas de las clases no proletarias –campesinado, etc–, que son las dirigidas; c. recalcó con fuerza particular el hecho de que, en la sociedad de clases, la dictadura del proletariado es el tipo superior de democracia, la forma de la democracia proletaria, que expresa los intereses de la mayoría –de los explotados–, en oposición a la democracia capitalista, que expresa los intereses de la minoría – de los explotadores–». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Entrevista con la primera delegación de obreros estadounidenses, 1927)

El camarada Stalin, siendo un gran continuador de la obra de Lenin, desarrolló de forma creativa las enseñanzas marxistas-leninistas sobre el Estado y la dictadura del proletariado ya victorioso, dirigido y dirigiendo estas tareas notablemente.

Igual que Lenin en la cuestión de la implacable lucha contra los centristas y los revisionistas, Stalin logró salvaguardar la teoría marxista entorno al Estado y la dictadura del proletariado de la distorsión especulativa de estos elementos, y planteó esta teoría a un nuevo nivel cualitativamente superior en la generalización de la experiencia histórica de la época del imperialismo y la revolución proletaria, por lo que Stalin, en los importantes momentos de lucha contra los desviacionistas trotskistas y los desviacionistas derechistas, protegió el leninismo de la distorsión y propagó la experiencia histórica de la época de crisis general del capitalismo y de la construcción del socialismo, desarrollado la teoría marxista-leninista de la dictadura del proletariado, desarrollando así la ciencia del marxismo-leninismo de manera creativa y universal. Sobre la base de las enseñanzas de Stalin y bajo su liderazgo, el Estado Socialista Soviética se convirtió en una fuerza poderosa e invencible, la construcción del socialismo en la Unión Soviética fue conseguida, y en la Unión Soviética se inició el período de transición gradual hacia el comunismo». (Hilary Minc; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)

viernes, 3 de abril de 2015

El enemigo de clase siempre atacará al partido comunista y su rol, pero con más ahínco si cabe en los tiempos en que este está en el gobierno y construyendo el socialismo

Conferencia del Partido Obrero Polaco, septiembre de 1948

«En el desarrollo de la teoría del marxismo-leninismo, el camarada Stalin hizo una nueva y gran contribución a las enseñanzas sobre el partido del proletariado. Para los partidos comunistas de las democracias populares, que parten de las enseñanzas leninistas-stalinistas que se ocupan del problema del partido como vanguardia de la clase obrera, les es especialmente oportuno.


Esto es lo que el camarada Stalin escribe sobre este problema:

«Ahora bien, para ser un verdadero destacamento de vanguardia, el partido tiene que estar pertrechado con una teoría revolucionaria, con el conocimiento de las leyes del movimiento, con el conocimiento de las leyes de la revolución. De otra manera, no puede dirigir la lucha del proletariado, no puede llevar al proletariado tras de sí. El partido no puede ser un verdadero partido si se limita simplemente a registrar lo que siente y piensa la masa de la clase obrera, si se arrastra a la zaga del movimiento espontáneo de ésta, si no sabe vencer la inercia y la indiferencia política del movimiento espontáneo, si no sabe situarse por encima de los intereses momentáneos del proletariado, si no sabe elevar a las masas hasta la comprensión de los intereses de clase del proletariado. El partido tiene que marchar al frente de la clase obrera, tiene que ver más lejos que la clase obrera, tiene que conducir tras de sí al proletariado y no arrastrarse a la zaga del movimiento espontáneo. Esos partidos de la II Internacional, que predican el «seguidismo», son vehículos de la política burguesa, que condena al proletariado al papel de instrumento de la burguesía. Sólo un partido que se sitúe en el punto de vista del destacamento de vanguardia del proletariado y sea capaz de elevar a las masas hasta la comprensión de los intereses de clase del proletariado, sólo un partido así es capaz de apartar a la clase obrera de la senda del tradeunionismo y hacer de ella una fuerza política independiente». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Fundamentos del leninismo, 1924)

Sin el partido como vanguardia de la clase obrera, sin el partido como el «jefe político de la clase obrera», la dictadura del proletariado no es capaz de consolidarse, desarrollarse y fortalecerse en sí.

Es comprensible, por tanto, que preparando desde hace mucho tiempo el golpe de Estado contrarrevolucionario en Yugoslavia a instancias del imperialismo estadounidense, en los traidores y espías de la camarilla de Tito se observa como el elemento fundamental de su obra traidora, en el hecho de la privación del partido comunista y de su papel de vanguardia de la clase obrera, el cual supone la disgregación de la clase obrera y su disolución en el llamado frente nacional.

Tampoco es una cuestión de casualidad que los portadores de la desviación derechista y nacionalista al mando del camarada Gomułka, quisieran privar a nuestro partido del papel de vanguardia de la clase obrera a través de la amputación de las tradiciones revolucionarias, proponiendo entre otras cosas a nuestro partido, unirse con el Partido Socialista Polaco sin que primero éste rompiera con el ala derecha del Partido Socialista Polaco, y sin poner como condición a la plataforma el reconocimiento del marxismo-leninismo». (Hilary Minc; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)

jueves, 2 de abril de 2015

La cuestión de la hegemonía de la clase obrera en la guerra de liberación nacional y su deber de entrelazar dichas tareas con las próximas tareas socialistas

Bolesław Bierut, Secretario General del Partido Obrero Unificado de Polonia de 1948-1956

«El hecho de que la agitación social en las democracias populares haya decidido y resuelto un número de las tareas clásicas de la revolución democrático-burguesa –como por ejemplo la liquidación de las supervivencias feudales en la agricultura– no implica en ningún caso que se cambie su carácter de revolución socialista, durante la gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, también se resolvieron «de pasada» una serie de tareas de este tipo.

No hay duda de que el punto de partida para la formación del ala desviacionista de derecha y nacionalista dentro de los partidos comunistas es precisamente la negación del hecho de que la gran convulsión social que se ha logrado en las democracias populares tiene el carácter de una revolución socialista. Los desviacionistas derechistas y nacionalistas no desean ver el contenido fundamental socialista y revolucionario de esta agitación; ellos intentan traer a primer plano el hecho de la agitación social solo estaría conectado con la guerra de liberación nacional. Esta es la fuente del oportunismo en el tratamiento de cuestiones como la del frente nacional, sus funciones y quién es la vanguardia ahí. Correctamente el camarada Bierut al desenmascarar el oportunista, derechista y nacionalista soporte que el camarada Gomułka daba a estas tesis, caracterizó este oportunismo de la siguiente manera:

«¿En qué consiste el oportunismo en lo que concierne a la cuestión del frente nacional? En el hecho de que se pierde de vista la hegemonía de la clase obrera. Aquí reside el error, el soporte real del oportunismo. (...) Al igual que todos los partidos revolucionarios en todo el mundo, nunca hemos planteado la consigna del frente nacional como otra cosa que un frente en el que la clase obrera y su partido es guía, líder y jefe. Cualquier otra forma de comprender el frente nacional debe ser calificado de oportunista. Este oportunismo radica en las espaldas de un cierto número de los camaradas que más tarde cometieron errores de carácter derechista, nacionalista y oportunista en numerosos sectores de trabajo. En su posición de mal enfoque sobre el frente nacional emergía el rasgo que les llevó a tales errores». (Boleslaw Bierut; Discurso en el IIIº Pleno del Comité Central del Partido Obrero Unificado de Polonia, 13 de noviembre de 1949)

La negación de la hegemonía del proletariado y de sus objetivos socialistas en el frente nacional está estrechamente relacionado con el planteamiento de los desviacionistas derechistas y nacionalistas hacia una reducción de las tareas de la clase obrera, a unas tareas de de la clase obrera donde exclusivamente se limita a las tareas de la guerra de liberación, a las tareas de la revolución democrático-burguesa; esto está estrechamente ligado con la negación del hecho de que la agitación que tuvo lugar en las democracias populares es del mismo tipo que la de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917.

Esto está conectado con el intento de contraponer constantemente el camino de las democracias populares al camino soviético, está unido con el plan que actúa en contra de la profundización, agitación, y extensión de la severa lucha de clases que alcance a los kulaks y logre la entrada decisiva del país en el camino de la construcción socialista tanto en la ciudad como en el campo. Por último, se conecta con la creación de teorías radicalmente falsas que consideran el sistema de democracia popular como una «tercera vía», como un camino intermedio entre el camino capitalista y camino soviético». (Hilary Minc; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)

miércoles, 1 de abril de 2015

Las democracias populares en Europa del Este; Hilary Minc, 1950

[Enlace de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La teoría de la dictadura del proletariado es la parte fundamental y central de la ciencia del marxismo-leninismo. Marx y Engels crearon la teoría de la dictadura del proletariado, establecieron teóricamente la necesidad de romper la máquina del Estado burgués y demostraron que, como resultado de la revolución proletaria, el contenido propio de la época de transición del capitalismo al comunismo sólo puede ser la dictadura del proletariado». (Hilary Minc; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

La presente obra pertenece al polaco marxista-leninista Hilary Minc, una de las figuras más importantes de la República Popular de Polonia. Llegó a ocupar el cargo de Ministro de Industria y Comercio, lo que nos indica su relevancia dentro del país en el periodo de Bolesław Bierut. Fue una figura de la política polaca socialista que fue degradada del Partido Obrero Unificado Polaco en 1956 ya bajo mandato del revisionista Gomulka, y totalmente expulsado del partido en 1959.

El autor explica las pautas seguidas para el desarrollo de los procesos de Europa del Este de construcción del socialismo, lo que entonces se llamó democracias populares; procede a aclarar varios puntos fundamentales para entender el desarrollo de la misma democracia popular, limitando así las especulaciones que sobre todo antes de 1948 se hicieron dentro del Partido Obrero Unificado Polaco. Entre los máximos dirigentes marxista-leninistas polacos existía una preocupación por llegar cuanto antes a las masas y explicar  tales líneas ante las masas. Esa necesidad nacía del hecho de que en el POUP se acababa de liquidar una tendencia de elementos derechistas y nacionalistas como Władysław Gomułka o Marian Spychalski; de hecho se nos insistirá durante el documento sobre la lucha contra el oportunismo en el partido marxista-leninista polaco como único medio para superar las deficiencias del pasado, salvaguardar la pureza del marxismo-leninismo y asegurar el correcto camino al socialismo de Polonia.

En toda la obra nos encontraremos con un repaso de la trascendencia histórica de la dictadura del proletariado, del Estado, etc, y de la gran importancia que supuso para el marxismo-leninismo el «pulimiento» del leninismo a estos conceptos y su puesta en práctica en la Unión Soviética bajo Lenin y Stalin. En el trabajo también habrá tiempo para la condena de los viejos conceptos revisionistas y reformistas ya superados que especulaban sobre el carácter de la democracia popular, aquí se incluían teorías tales como que: se puede «transitar al socialismo sin dictadura del proletariado», se puede lograr un Estado «intermedio» de armonía entre clases explotadoras y explotadas, o que se puede lograr un «equilibrio» entre economía privada y economía estatal socialista, entre las leyes de producción capitalistas y las leyes de producción socialistas.